Yo estoy aquí.

Para quienes sentimos que priorizarse no es egoísmo, sino un acto de responsabilidad.
Para quienes creemos que la vida no se lucha… se trabaja y se comprende.
Para quienes empezamos a ver que la paz no está fuera, sino dentro, como una brújula.

Historia personal

Hace años empecé a sentir un vacío que no se llenaba con trabajo, estabilidad o hacer aquello en lo que era muy buena.

Tenía lo que se suponía que debía querer. Y aun así… algo dentro de mí pedía otra cosa.

La crianza no inició el camino. Lo hizo imposible de ignorar.

Al igual que mi pareja, empezó a mostrarme límites, heridas, patrones… y también mi capacidad de transformarme.

Ahí entendí algo: la espiritualidad no es un concepto. Es una forma de vivir.

Por eso estoy aquí.

Para hablar de una espiritualidad que se baja a la realidad, cuando hay trabajo, horarios, responsabilidades… y vida.

No desde teorías, sino desde lo vivido.

Creo que honrar a nuestros padres es tener el valor de vivir nuestra vida en coherencia, incluso cuando eso incomoda.

Camino recorrido

Mi camino ha pasado por la Ingeniería Mecatrónica, la Crianza Consciente, la prevención del trauma infantil, los Registros Akáshicos, Un Curso de Milagros… y ahora empiezo a dar pasitos en la Kabbalah.

Pero más allá de eso, mi aprendizaje ha sido aprender a vivirlo.

Estoy en el camino de integrar todas mis partes: la que controla, la que comprende, la que piensa… y la que se expande.

De dejar de rechazar lo que incomoda y empezar a incluirlo.

Creo que cada una de nuestras heridas puede convertirse en una puerta para desarrollar nuestro potencial.

Cuando empezamos a cuestionar lo conocido y a abrir nuevas formas de vivir, muchas veces nos sentimos solas.
Pero no lo estamos. Solo estamos dispersas. Estamos aquí para traer más conciencia, más luz, a nuestra vida y a la de quienes nos rodean.
Así que caminemos juntas… y encontremos a otras en el camino.